UNA RESEÑA CRÍTICA
A diferencia
de otros psicólogos autores de textos enfocados al tema del desarrollo de la
creatividad, el libro “El Pensamiento
Lateral. Manual de creatividad” de De Bono nos ofrece un enfoque práctico y
muy fácil de seguir en su lectura, incluso por quienes nunca antes habían leído
del tema. Dicho manual tiene como propósito enseñar al lector ejercicios
prácticos que sirven para estimular los procesos del pensamiento lateral con
fines de resolución de problemas.
Los conceptos
teóricos son claramente explicados y suficientes para una muy clara comprensión
del tema pero complementados en todo momento por ejemplos ilustrativos y hasta
entretenidos para el lector.
El libro hacer
una diferenciación entre el pensamiento lateral y el pensamiento lógico o
vertical, los cuales son diametralmente opuestos y sin embargo complementarios.
El pensamiento vertical busca seleccionar la solución más lógica y prometedora
en base a la experiencia del sujeto, mientras que el pensamiento lateral busca explorar
nuevos enfoques.
Dichos
pensamientos son complementarios pues el pensamiento lateral abrirá nuestra
gama de opciones disponibles, pero el pensamiento vertical será el que se
encargará de aterrizar una de dichas opciones de manera concreta. En cambio,
una persona que no aplica un enfoque lateral caerá siempre en una repetición de
soluciones o elecciones anteriores pues confía en su efectividad, pero sin
darse cuenta de que existe una gama de opciones alternativas que podrían ser
aún más efectivas que las que ha adoptado dentro de sus modelos. Existen muchas
personas e incluso instituciones que se caracterizan por ser “tradicionalistas”
por su resistencia general al cambio sin haber siquiera analizado las
alternativas disponibles desde una perspectiva abierta y objetiva.

Considero que también
es importante la invitación que hace el autor hacia un rompimiento de paradigmas
en lo que refiere al tema de la enseñanza del pensamiento lateral, el cual a
pesar de ser una cualidad innata, también puede ser enseñado y aprendido. Puede
que algunos docentes pensemos: “Eso ya
lo sabía. Claro que se puede enseñar.”. Sin embargo, ¿demuestran nuestras
actitudes y acciones para con nuestros alumnos que estamos convencidos de ello?
¿Tachamos a algunos estudiantes de “no ser muy creativos” porque simplemente
“no se les da”? Si detecto que alguno de mis alumnos se beneficiaría de
desarrollar más su pensamiento lateral, ¿qué hago yo al respecto?
Vale también
la pena hacer un paréntesis y aclarar que De Bono afirma que el pensamiento
lateral no se puede enseñar de manera efectiva dentro de contenidos de otras
asignaturas, sino que requiere que se le dedique un tiempo mínimo de una hora a
la semana exclusivamente para la enseñanza del pensamiento lateral con el de
que se adopten los ejercicios como costumbres mecánicas en el quehacer diario.
Yo agregaría otra razón para no impartir clases de pensamiento lateral dentro
de una asignatura curricular: los contenidos de otras materias también
impedirían el correcto aprovechamiento de las estrategias al servir de
distractor del propósito de estimular la creatividad de manera consciente.
En el primer
capítulo del libro De Bono establece que el pensamiento lateral puede enseñarse
a partir de los 7 años y hasta la fase universitaria, sin embargo, en éste
mismo capítulo él asegura que mientras más elevado es el nivel intelectual de
las personas es más sencillo captar los principios implicados en ello.
Desconozco si el autor delimita la edad máxima recomendada debido a que estaba
haciendo referencia a la necesidad de que fuera una institución educativa
formal la que impartiera los contenidos de su manual, sin embargo, retomando lo
mencionado por el mismo autor, no considero que el nivel intelectual de las
personas baje necesariamente una vez que han abandonado una etapa de formación
académica formal. Muchos estudios han demostrado lo benéfico que es para la
mente de personas de la tercera edad el que lleven a cabo ejercicios de
desarrollo cognitivo, incluyendo los enfocados al desarrollo de la creatividad.
Es por ello que considero que poner un límite de edad a la posibilidad de
desarrollo del pensamiento lateral no es muy objetivo y que por tanto merecería
un análisis más profundo.
Al analizar el
funcionamiento de la mente iniciamos con un análisis de la comunicación como
proceso de codificación que tiene como fin la transferencia de información. La
comunicación por medio de códigos requiere la composición de modelos en los que
se aloja información de fácil identificación y uso. La mente es el complejo sistema
de almacenamiento de todos nuestros modelos de información.
Una vez que nos
hemos formado ciertos modelos, nuestra tendencia humana es a querer continuar
con nuestros modelos existentes, es decir, que cualquier información nueva que
recibimos es reacomodada dentro de los esquemas que ya tenemos del tema; y
cuando no logramos encajar la nueva información dentro de lo que creemos, lo
más sencillo es a descartar la información por completo. Pero, ¿cuáles son las
consecuencias de mirar nuestras vidas únicamente a través del filtro de ciertos
modelos?
Un claro
ejemplo de esto es la historia de la humanidad misma. Por ejemplo: Galileo hace
un gran descubrimiento y le anuncia al mundo que no es el Sol quien gira
alrededor de la Tierra, sino a la inversa. La Iglesia Católica reacciona obligando
a Galileo a retraerse públicamente o morir. ¿Pero por qué? ¿Por qué hacía a un
hombre merecedor de muerte el que la Tierra girara alrededor del Sol?
Simplemente que rompía con los esquemas de una institución tal poderosa como la
Iglesia Católica, no encajaba en sus modelos o ideas existentes. Dios creo al
hombre y la Tierra, es obvio que el Universo tenía que girar en torno a ella,
cuestión que dedujeron por iniciativa propia y no porque la Biblia lo
estableciera, dicho sea de paso.

De Bono propone
una solución a estos modelos rígidos que son establecidos no solo por
individuos sino por sociedades enteras. Debemos mostrar apretura a la
reestructuración de nuestros modelos con el fin de dar cabida a ideas y
conceptos nuevos. Por “dar cabida” no me refiero a encajar a la fuerza una
pieza que no embona en el rompecabezas que es nuestra mente, sino a que si algo
no encaja con lo que ya habíamos aceptado como correcto, estar dispuestos a
revisar lo que ya habíamos armado pues en ocasiones un simple reacomodo de
piezas nos ayudaría a resolver el rompecabezas.
Con toda razón se afirma que “el pensamiento
lateral es a la vez una actitud mental y un método para usar información”. La
información y experiencia que hemos acumulado con los años es muy valiosa, pero
no podemos permitir que la manera en que hemos interpretado dicha información
limite nuestra visión del mundo que nos rodea.